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SI MAGOS, NO REYES.



Por Zenón Ramírez García




Un nuevo año comienza y después de los cálidos abrazos en estos gélidos y pluviosos días, de sinceros deseos de salud y bienestar, de emotivas despedidas y partidas, de oraciones de buena ventura y promesas de retorno para las próximas vacaciones, la vida nuevamente vuelve a su curso. Ahora si a descansar temprano por que los hijos tienen que madrugar para ir a clases y los adultos a seguirle dando duro al trabajo.


Se fueron los días en que los niños se levantaban muy entrada la mañana y desayunaban tarde. Se fueron los días de olvido de libros y tareas por que llegaron los del regreso a clases, para continuar con el ciclo de preparación de las infantiles y jóvenes generaciones, que fortalecerán y sustituirán a las generaciones que ahora dirigen y sostienen el desarrollo económico de las familias, pueblos y naciones.


Terminaron las fiestas de fin de año y con ellas el aguinaldo. El cierre final lo dieron los Reyes Magos, con impresionante promoción para la comercialización de juguetes nacionales e importados a precios que dejaron limpias las billeteras. Mucha inversión en tiempo aire TV, que obviamente terminó pagando nuestro manipulado pueblo consumidor. Una vez más los medios masivos de comunicación demostraron la fuerza que tienen para determinar la conciencia de las masas.


En estos primeros días de clases, los niños mostrarán a sus amiguitos la solvencia de sus Reyes Magos, ante la mirada de orgullo de sus padres y de aquellos que por sus escasos ingresos apenas si recibieron un sencillo regalo. ¡Qué contradicciones!

Mire como cambian las cosas. Lo que originalmente fue un acto de fe, humildad y reverencia, se convirtió, ante los ojos complacientes de las dirigencias espirituales, en un evento de vanidad y competencia interfamiliar, promovido a su favor por los grandes inversionistas. De acuerdo con la tradición cristiana, los Sabios de Oriente, los Magos, probablemente provenientes de Babilonia, ni eran tres ni eran reyes, incluso se ignoran sus nombres, personajes versados en la lectura astrológica, que conociendo el anuncio del nacimiento del Nuevo Rey de los Judíos, buscaron al niño Jesús para adorarlo, Lea usted bien, para adorarlo, no para llenarlo de juguetes caros que consumen baterías.


Y por si faltara, Fundaciones que se anuncian como benefactoras de las familias más necesitadas, aprovechando la bondad y el espíritu de solidaridad de los mexicanos, hicieron campañas de acopio de juguetes para, ¡sorpréndase Ud.!, romper tradiciones y costumbres ancestrales de nuestros pueblos indígenas y donarles a sus niños, en un acto aparentemente bondadoso y altruista, un juguete. Esto recuerda la acción “desprendida” de una compañía refresquera internacional que para dominar mercados, inicia en las escuelas regalando su producto a los niños mientras cursan su instrucción básica (en la mayoría de los países 6 años), promoviendo la adicción a su producto, para luego vendérselo durante toda su vida económicamente activa (más de 30 años). Simple visión inversionista.


De seguir con esta ingenuidad dentro de algunos años también nuestras comunidades indígenas le entrarán al consumo de juguetes electrónicos.


Deseo fervientemente que el 2007 nos una más en la búsqueda común de un justo desarrollo.







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