“Para disfrutar la feria hay que llevar feria”, “sin feria no hay feria”, “la feria quiere feria”, son algunas de las expresiones que el pueblo emplea en tres de los significados que la Real Academia de la Lengua Española define: 1. Conjunto de instalaciones recreativas, como carruseles, circos, casetas de tiro al blanco, etc., y de puestos de venta de dulces y de chucherías, que, con ocasión de determinadas fiestas, se montan en las poblaciones; 2. Instalación donde se exponen los productos del ramo industrial, Ganadero, Agrícola, Comercial y Cultural, como artesanías, muebles, juguetes, etc., para su promoción y venta; y 3. Dinero menudo, cambio.
Y es que, para que la fiesta del pueblo sea verdaderamente eso, la comunidad a través de los consensos tradicionales, con suficiente anticipación debe integrar el Comité de Feria. El crecimiento de los pueblos y el cambio a la concepción de la fiesta del pueblo como un gran mercado potencial, ha modificado este proceso y ha privilegiado otros criterios en su organización. Así, en gran parte de los pueblos de México se entrelaza el fervor tradicional con los intereses comerciales.
Cuál sea la forma en que se asigne la responsabilidad de la fiesta popular, por un lado las autoridades locales tienen que disponer el dinero público a los encargados para que trabajen con tiempo suficiente en su planeación, organización y coordinación; y por otro, las familias tienen que solventar los gastos de la participación y disfrute de sus integrantes. En un convite los anfitriones invierten en viandas, los convidados por lo menos en presentes o regalos. Por eso atinadamente el saber popular afirma: “A la Feria, con feria”, por que sin dinero no se hace la fiesta.
Aunque no en todos los casos ni para todos los eventos programados en una Feria sea así. Por ejemplo, en la Tradicional Feria de Corpus Christi Papantla 2006, versión XLIX, hubo eventos diarios en el Corredor Cultural, de entrada gratuita. Talleres artesanales y de arte indígena a cargo del Grupo Ch'amakxkulit (Arcoiris) y de los artesanos promovidos por la Dirección de Culturas Populares e Indígenas. Actuación de la Banda de Música de Viento de El Palmar, integrado por indígenas totonacas. Los Talleres Libres de Arte de la Universidad Veracruzana exhibieron pinturas y esculturas; el Centro Universitario Regional del Totonacapan: cineclub, videos de tradiciones y costumbres totonacas, lecturas de poesía, cuentos y leyendas totonacas. Los Talleres de Música de Huapango auspiciados por los Ayuntamientos veracruzanos de Zozocolco, Coyutla, Mecatlán y Papantla con apoyo del IVEC, participaron con sus niños-jóvenes y sus maestros interpretando magistralmente esta música alegre y contagiosa, que muchos de los visitantes aprovecharon para bailar en la tarima.
En el Teatro del Pueblo todos los días hubo eventos de entrada gratuita: presentaciones de obra como “Culto al Fuego Nuevo”, “La leyenda del nahual”, “La leyenda de la vainilla”, etc.; y la actuación de Ballets Folclóricos de la localidad.
En el centro de la ciudad también se ofrecieron eventos alternos de entrada gratuita, con la participación de Casas de Cultura de la entidad veracruzana, de grupos culturales de Estados circunvecinos e incluso la participación de Ballets de corte internacional.
Mención especial merece la realización a campo abierto del magno espectáculo de luz, color y sonido: el internacional “Festival Xanat”, por la participación debidamente coordinada de más de 200 elementos, destacando los integrantes de las Danzas Autóctonas (Voladores, Guaguas, Negritos, etc.) y el Taller de Arte “Alejandro Martínez Matus”, aplaudida en esta ocasión por más de 8,000 espectadores con entrada gratuita, quienes desde temprana hora del Jueves de Corpus Christi, después del acto litúrgico motivo de la fiesta, y el domingo siguiente, según programa, apartaron sus lugares en las instalaciones del Campo Anáhuac, recinto oficial hasta ahora de esta Tradicional Feria.
Cierto, el hecho de que sean eventos de entrada gratuita no significa que no tengan un costo, principalmente el Espectacular Festival Xanat. El Comité de Feria -que apenas si contó con 20 días de anticipación para trabajar y recibió en herencia la concertación de servicios sin concurso de cotizaciones, de los funcionarios municipales que el año pasado estuvieron a cargo del evento-, recientemente rindió el Corte de Caja respectivo que muestra que la fiesta del pueblo ya es un evento millonario, pues costó $ 1’060,581.00. Visto desde la frialdad de los pesos, la fiesta es casi totalmente financiable y la aportación del Ayuntamiento Municipal de $ 39,309.00 para finiquitar todos los gastos, apenas representa el 3.7 % del costo total.
El informe incluye un reconocimiento a todas las dependencias de gobierno estatal y municipal por su valiosa contribución y coordinación para obtener un saldo admirable: al Presidente Municipal, Síndico y Regidores, Seguridad Pública del Estado y Municipal, Delegación de Tránsito del Estado; Direcciones de Limpia, Alumbrado y Obras Públicas, Acción Social, Parques y Jardines, Parque Vehicular, Contraloría, Protección Civil y Cruz Roja.
Este informe nos recuerda al Comité de Feria de los años 97 y 98, encabezado por el Sr. Gerardo Pérez Ortiz, que con las utilidades de un poco más de $ 100,000.00 creó el fondo de becas para jóvenes de escasos recursos y alto aprovechamiento escolar en Educación Superior, que administró la Fundación Cultural Papanteca “Corpus Christi” A. C. Gesto hasta ahora ejemplar e insuperable. Después vinieron ocho años sin que le rindieran cuentas al pueblo. Hecho que destacados habitantes del municipio criticaron fuertemente.
Hoy estamos en vísperas de las Bodas de Oro de esta tradicional fiesta. En su oportunidad sugerimos al Alcalde, Martín Rizo López, que una vez concluida esta versión, invitara a la ciudadanía a integrar el Comité de Feria 2007, a fin de darle tiempo suficiente para planearla a la altura del evento, sin exclusión de dependencias, instituciones y organizaciones del sector público, social y privado, ni de promotores y creadores culturales. Corren rumores de no aprovechar a los papantecos de mostrada capacidad de convocatoria y coordinación, bajo pretexto de su diferente filiación política ¡Ojalá esto no sea cierto!
Los políticos actuales deben entender que las fiestas del pueblo no deben politizarse por que la exclusión se traduce en opiniones en contra. La historia confirma este gesto ciudadano.
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